Seleccionar página
Los ilustradores de moda que debes conocer

Los ilustradores de moda que debes conocer

Mucho antes de que llegasen los fotógrafos de moda, ellos eran los que se encargaban de dar forma y color a las portadas y editoriales de las revistas. Su trabajo revolucionó e inspiró –y sigue haciéndolo- al mundo del arte y de la moda, definiendo una profesión que hoy en día continúa en auge. Desde las ilustraciones art decó del francés André Edouard Marty a las acuarelas borrosas de Blair Breitenstein; estos son los ilustradores de moda más reconocidos del sector.

GEORGE BARBIER (1882-1932) prestó su pincel a los diseños de Paquin y fue miembro del equipo original de Gazette Du Bon Ton, una de las revistas de moda más influyentes de Francia y del Art Decó. Trabajó para Vogue y Harper’s Bazaar desde 1910. Además, es responsable de la pantera, símbolo y marca registrada de Cartier. Como muchos de sus colegas de profesión, estuvo muy ligado al mundo del teatro y del cabaret. | Ilustración “Eventails” de Barbier (1924).

ANDRÉ ÉDOUARD MARTY (1882-1974): Vogue, Fémina, Harper’s Bazaar, Vanity Fair y Casa fueron algunas de las revistas para las que este ilustrador francés colaboraba tanto en la elaboración de sus portadas como en sus editoriales y artículos, en los que retrataba la belleza de la mujer y su idea de familia perfecta. También ilustró numerosos libros y carteles, como los de los ballets rusos y el Teatro Nacional de la Ópera en 1910. En 1925 se convirtió en jurado de la Exposición de Artes Decorativas de París -evento que daría pie a la corriente artística Art Decó- y en 1930 trabajó como diseñador de vestuario para teatro, cine y ballet. Pasión que, posteriormente, también trasladaría al diseño de joyas y cerámica. | Ilustración “Le cine” (1920) de A.E. Marty.

GEORGE LEPAPE (1887-1971) fue uno de los ilustradores franceses más relevantes de las primeras décadas del siglo XX. Sus ilustraciones destacan por siluetas femeninas con delgadas y largas extremidades, siempre con turbantes. Colaboró con la prestigiosa revista Gazette du Bon Ton y realizó numerosas portadas para Harper’s Bazaar, Vanity Fair y la primera edición británica de Vogue y Vogue USA, para la que realizó hasta más de 100 portadas entre 1916 y 1939. También creó numerosos bocetos para algunas de las casas de moda más importantes como Lanvin, Worth y Doucet. | Ilustración para Vogue.

CARL ERICKSON (1891-1958), popularmente conocido como Eric, fue un ilustrador americano que comenzó su carrera profesional en el mundo de la publicidad hasta que en 1916 Vogue USA le dio su primera oportunidad. Desde entonces, se convirtió en un habitual de todas sus cabeceras, en las que continuaría trabajando hasta su muerte. Sus retratos de sociedad dieron la vuelta al mundo. Por eso, no es de extrañar que Erickson sea considerado uno de los ilustradores de moda más influyentes del siglo XX. | Ilustración para Vogue.

EDUARDO GARCÍA BENITO (1891-1981): pintor e ilustrador español, fue uno de los mayores exponentes del Art Decó. En 1920 se trasladó a París a terminar sus estudios y fue allí donde se consagró como retratista. Desde entonces, trabajó a caballo entre París y Nueva York dibujando a personajes de la alta sociedad como Gloria Swanson y Paul Pauret y colaborando con publicaciones de moda como Vanity Fair y Vogue. | Portadas de Vogue de 1926 y 1927 de Gª Benito.

CHRISTIAN BÉRARD (1902-1949), también conocido como Bebé, Bérard era pintor, escenógrafo, diseñador, figurinista e ilustrador francés hijo de André Berard, el arquitecto oficial de la ciudad de París. Siempre ligado al teatro y a la moda, sus ilustraciones en “gouche” y pastel coparon numerosas portadas de revistas como Vogue y Harper’s Bazaar. Además, colaboró con diseñadores de la talla de Elsa Schiaparelli, Vionnet, Coco Chanel y Jean Patou, entre otros. | Ilustración para Vogue París (1949).

LÉON BENIGNI (1892-1948): sus ilustraciones son un claro ejemplo de la sofisticación y el glamour de época. Colaboró con diseñadores de la talla de Jeanne Lanvin, Elsa Schiaparelli, Jean Patou, Nina Ricci y Cristobal Balenciaga, entre otros. Además, sus dibujos Art Decó dieron forma a numerosas portadas y editoriales de revistas como Harper’s Bazaar, carteles de viajes así como publicidades de prestigiosas marcas como Hermés. | Ilustración para Jean Patou (1928).

RENÉ BOUCHÉ (1905-1963): conocido por su trabajo en Vogue Francia entre 1930 y 1960, este ilustrador nacido en Praga se convirtió en uno de los más respetados del sector. Además de sus continuos viajes para cubrir las colecciones de alta costura así como sus numerosas portadas y diferentes publicidades para empresas como Saks Fifth Avenue y Elizabeth Arden; Bouché se especializó en el arte del retrato. Suyos son muchos de los publicados en la revista Time entre los que destaca el que realizó a la familia Kennedy. | Ilustración para Vogue (1958).

RENÉ GRUAU (1909-2004): reputado ilustrador italiano, su trabajo es uno de los más conocidos de la industria de la moda (especialmente francesa e italiana). Su trabajo siempre estuvo orientado hacia el sector lujo, entre los años 40 y 50 trabajó para grandes diseñadores como Balmain, Schiaparelli, Balmain o Balenciaga y muy estrechamente con su amigo Christian Dior con quien comenzó a trabajar en 1947 participando en la creación del New Look. Gruau también colaboró con proveedores de telas, grandes marcas y revistas como Fémina, Marie Claire y Madamme Figaro, entre otras. | Ilustración “El sofá rojo” (1988).

ANTONIO LÓPEZ (1943-1987): este polifacético ilustrador puertorriqueño fue uno de los ilustradores de moda más provocativos e influyentes de la historia gracias a una fusión única de Pop Art, surrealismo y Art Nouveau. ¿El resultado? Dibujos llenos de color que han sido publicados en revistas de la talla de Vogue, Harper’s Bazaar, Elle, Interview o The New York Times. A caballo entre Nueva York y París, se relacionó con lo mejor del “star system” como Karl Lagerfeld, Jerry Hall y Grace Jones, entre otros. Además, realizó numerosas campañas de moda para firmas como Missoni y Saint Laurent.

DAVID DOWNTON: este artista británico ha conseguido, gracias a sus clásicas y elegantes imágenes, convertirse en uno de los ilustradores de moda más reputados de los últimos años. Desde sus inicios, ha colaborado con grandes publicaciones como V Magazine, Vogue, Harper’s Bazaar, The New York Times y, más recientemente, Vanity Fair. Así como con diseñadores de la talla de Chanel, Dior, Tiffany & Co. o Schiaparelli, entre otros. Downtown es, además, editor de “Pourquoi Pas? – A Journal of Fashion Illustration”, la única publicación internacional dedicada a la ilustración de moda. | Bocetos para Chanel, Schiaparelli y Dior.

BLAIR BREITENSTEIN: influenciada por la fotografía de alta costura, esta joven ilustradora ofrece un nuevo punto de vista de la moda -peculiar y abstracto- a través de acuarelas y líneas borrosas. Ha trabajado con firmas y empresas como Louis Vuitton, Prada, Chanel o Miu Miu; y sus dibujos han sido publicados en revistas internacionales como W, Harper’s Bazaar y Vogue Korea.

JUDITH VAN DEN HOEK: color en clave minimal. Esta es la llave del éxito de los dibujos de la ilustradora holandesa cuyas sensuales siluetas, construidas a partir de una sola línea, han hecho las delicias de marcas como Prada, Calvin Klein, Burberry o Givenchy, así como revistas de la talla de Vogue (Holanda) y Net-a-Porter.

JAMIE LEE REARDIN: nacida en Canadá y afincada en Los Ángeles, esta jóven ilustradora y artista se ha convertido en una de las plumas más frecuentes del sector. Sus mujeres estilizadas han enamorado a firmas como Burberry, Clinique, Dior, Swarovski o Nike, para los que ha creado ilustraciones personalizadas.

JEAN-PHILIPPE DELHOMME: este pintor e ilustrador francés ha contribuido con numerosas revistas de todo el mundo como W, Interview, The New Yorker o Vogue, así como la revista GQ para la que colabora habitualmente. Ha realizado campañas publicitarias para Elie Saab y Barneys y ha publicado e ilustrado 4 novelas, entre ellas “The Unknown Hipster diaries” inspirado en su popular blog del mismo nombre.

Vía: En Español

Ficción que encumbra la moda

Ficción que encumbra la moda

Uno de los elementos más importantes de la serie de Netflix es el estilismo de los personajes, un gran trabajo para ambientar la historia en su época

Si por algo se caracterizan las series producidas por Bambú (VelvetGran Hotel) es porque cuidan el estilismo hasta el más mínimo detalle. Esto es lo que ocurre con Las chicas del cable. Uno de los aspectos que más destacan de la ficción es la vestimenta. La primera temporada estaba ambientada en el final de los años 20 y la cuarta comienza en 1931. Unos años en los que el vestuario femenino evolucionó y supuso una revolución para las mujeres.

Si hay un atuendo característico de esta ficción es el que a lo largo de las cuatro temporadas visten los personajes interpretados por Blanca Suárez, Nadia de Santiago, Maggie Civantos y Ana Fernández cuando trabajan como telefonistas en la compañía Telefónica. Se trata del vestido celeste de estilo marinero con detalles como el lazo azul marino en el escote que se ha convertido en seña de identidad de la serie.

Pero además del uniforme de trabajo, las protagonistas visten atuendos que van acordes a la época y a la personalidad de cada una. Para el día a día predominan las camisas, las faldas y los vestidos elegantes. Para las noches cobran protagonismo los vestidos estilo flapper, que recuerdan a la época del charlestón, en los que no faltan los flecos y el movimiento. Una inspiración que bien puede venir de películas como El Gran Gatsby. A partir de ahí los responsables del vestuario de la serie consiguen looks más recatados como el de Marga, más sofisticados como el de Alba, más arriesgados como el de Carlota y más elegantes como el de Ángeles. La forma de vestir tan diferente es algo que coincide con la personalidad de cada una.

En cuanto a los complementos destacan los sombreros, los bolsos y las joyas. A lo largo de las tres temporadas que ya han visto la luz ha habido un desfile de sombreros que no ha dejado indiferente. La mayoría son de fieltro tipo cloché. Un tipo de sombrero poco extravagante pero muy elegante. En cuanto a los bolsos destacan los más pequeños pero sofisticados. Y en cuanto a las joyas las perlas predominan entre los complementos de las mujeres. Otros aspectos muy importantes que completan el vestuario de las protagonistas son el maquillaje y la peluquería. Los cortes de pelo son de lo más innovadores. Melenas cortas en las que no faltan las ondas son las que más presencia tienen en la serie de Netflix. En cuanto al maquillaje los labios de colores fuertes como el rojo es lo que más llama la atención.

También es muy importante el vestuario a la hora de marcar la diferencia de clase entre los personajes. Tan solo hay que observar la ropa que llevan personajes como el de Concha Velasco o sus hijos para comprobar que están a un nivel económico superior que sus empleados.

Uno de los vestuarios que más destaca es el del personaje interpretado por Ana Polvorosa. En la cuarta temporada Sara Millán ya se siente más liberada en cuanto a su sexualidad. Millán ha pasado de ser la jefa de las telefonistas, vistiendo vestidos propios para estar cómoda en el trabajo, a lucir ropa de hombre tras desvelar que se siente como tal. La de los hombres también es una vestimenta que está muy cuidada en Las chicas del cable. Los trajes de chaqueta propios de la época, los sombreros, los chalecos y las corbatas son constantes en los personajes interpretados por Martín Rivas y Yon González.

Fuente: por Helena Arriaza – Diario de Sevilla